jueves, enero 24, 2008

La Danza de las Horas

Entre las muchas mil no se cuántas cientas y pico de cosas que a nadie le importa están las múltiples y diversas coincidencias y casualidades que ocurren casi cada instante en nuestras – a veces, miserables – vidas, hay algunas que, aisladas en el laboratorio de las rarezas en algún centro de estudios de lo absurdo, ciertamente resultan sorprendentes. Desde hace algún tiempo me he dado cuenta de algunas de ellas. He aquí la ficha, el reporte pseudo-científico o – si lo prefieren – la crónica roja, para mí “le chien écrasé”, es decir: nada.

El ingenioso invento (o descubrimiento?) del sistema sexagesimal rige el paso de las horas. Las horas se van, nunca esperan, a veces casi en un torrente que corre a raudales, sin que podamos detenerlas, con la mejor de las excusas. Otras veces, impertinentes las horas apenas transcurren como en una procesión con paso funerario aunque uno ruega y sueña y desespera por el tiempo detenido y condensado en el grave gesto de las tristes horas.

Y aunque muchos filósofos y hombres de ciencia, sabios doctores han imaginado a las horas en otras trayectorias más complejas que las simples líneas, las teorías más adelantadas aseguran que ellas deambulan condenadas junto a sus minutos y otro muchos segundos en las fronteras de los días y los meses, en los recovecos de las fechas festivas, cívicas y formales. Sin ninguna gracia, como si fueran arrimados, invitados no esperados, caídos paracaidistas, simples transeúntes, paisanos recién llegados a la gran urbe o inmigrantes-mojados que buscan esquivar discretamente “la migra”, las horas se mueven torpes y entonces soportan real y materialmente el mundo relativo de lo temprano que tenía que ser cuando ya es tarde muy tarde imponiéndose su espíritu rebelde ante precisos y puntuales relojes atómicos, citizen, rolex y de otras clases sociales…

El único sustento empírico para esta – ampliamente reconocida – teoría proviene de los largos e importantes estudios etnográficos realizados por un ejército de soldados oenegeístas en los países en vías de (sub)desarrollo y ha sido documentado en exitosos y taquilleros libros que no puedo osar nombrar aquí: un blog simplón carente de credenciales, escaso de artículos y peor aún, sin visitantes….

Si el conjunto de proposiciones que a continuación presento merece el honor de ser considerado como una teoría, será porque algún lector despistado se lo haya concedido; mientras tanto voy a considerar todo lo que sigue como un descubrimiento casual. Tal vez la casualidad no se hubiera dado si no recordaba por ahí dos eventos/hechos que podrían ser los fundamentos teóricos en los que baso mis apreciaciones respecto del paso de las horas.

a) La película el maquinista, el personaje principal (aprovecho para aplaudir el esfuerzo del actor!) descubre que ha estado viviendo un año en vigilia (o más bien, locura?), en fin, descubre que algo no anda bien, cuando se da cuenta – cada vez que mira el reloj de la cafetería – que siempre es la misma hora!
b) Todavía antes, otra película: What the bleep do we know about it?, vuelve a plantear la pregunta sobre el sentido en el transcurrir del tiempo, lo que implica a su vez, la cuestión de la capacidad de los seres humanos (inteligentes?) de percibir el paso del tiempo, comprender el tiempo y tener conciencia de él. El tiempo, siempre transcurre en un solo sentido?, desde el pasado al presente y de allí al futuro?, como podría ser que el tiempo sea medido por relojes que marcan las 22:29:30 y luego las 22:29:29 (¿?)

Las horas (y esto incluye a su séquito de minutos y segundos, y alguna vez, en complicidad con las fechas del calendario: días y meses), se resisten a seguir el convencional e imaginario camino unívoco y de forma sobriamente-lineal, pero tampoco deambulan perdidas ni caóticas al estilo del movimiento browniano.

Las horas danzan al compás de algún juego maquiavélico, o bien bailan rítmicas y ensoñadoras, casi seductoras. La danza de las horas puede ser alegre y vivaz, moderna, eléctrica, natural, pero también puede ser oscura, trágica, excéntrica, contemporánea y supernatural. Existen series de regularidades que – bien vistas – podrían dar alguna pauta para explicar tal o cual disposición. La pregunta entonces es: por qué las horas asumen tal o cual ritmo?, esta o aquella cadencia?, uno u otro compás? Qué les mueve?, cuál es su motivación. Las horas en su danza nos detienen, nos determinan hiper-estructuralmente. Tarde y/o temprano (literalmente) estamos sujetos a ellas. Por ello, es importante saber: a) su manifestación objetiva o su patrón expresivo y b) sus razones o las causas que generan un cierto tipo de danza.

Consideremos el caso de un reloj, de los más “normales”, de esos digitales (no muy a la moda), de coraza plástica (no es necesario el espectacular titanio). No es imprescindible que tenga algún sistema de iluminación especial, un poco de luz en las noches basta; tampoco es preciso que esté sincronizado con el observatorio astronómico del monte de cronos u otro parecido, ni que tenga alguna batería espectacular de alguna aleación extraña; menos aún serán útiles otras funciones adicionales como la de submarino, alpinista, o sonda espacial. Mucho de esos relojes “normales” marcan la hora en el formato xx horas, yy minutos y zz segundos, de modo tal que un individuo en alguna hora aleatoria del día podría ver una de las 86400 posibilidades teniendo las horas el formato 24 o bien, una de las 43200 posibilidades en el formato 12 (a.m. o p.m.).

Siendo más rigurosos, podríamos escribir la hora (H) como:

H <=> ab:cd:ef


Sujeto a las condiciones (en literal):

• a, b, c, d, e y f son números naturales más el cero
• dado que se trata del sistema sexagesimal para los minutos y segundos
• la combinación de cd y ef es menor a 60, y – dependiendo del formato – la combinación ab debe ser menor que 12 o 24
• lo anterior implica también que tanto c como e, son menores que 6 y dependiendo del formato, a es 0, 1 o 2

Ahora bien, al evaluar la pretendida aleatoriedad de las horas, surgen ciertas “anomalías” al mejor estilo de Matrix. Si realizamos el experimento de observar la hora que marca el reloj en “n” momentos del día, definidos éstos aleatoriamente, no existe – teóricamente – ningún patrón o regularidad entre las horas observadas/registradas.

Operativamente, la aleatoriedad de las observaciones podría ser asimilada a momentos clave (usualmente el inicio o fin) de alguna actividad cotidiana, tal vez el ejemplo más claro es el despertarse en la mañana y/o levantarse de la cama, pero aún si no hubiese funcionado el despertador, la hora podría estar de alguna manera influida por alguna costumbre, por lo que sería preferible utilizar otras actividades menos críticas, menos importantes, más inconscientes, por ejemplo:

• termino de tomar el café
• me conecto a internet
• tomo otro café
• termino un “paper” o artículo
• miro por la ventana
• cierro la oficina
• me bajo del bus
• recibo una llamada telefónica
• digo una palabrota
• retomo la lectura de un buen libro
• etc…

Realizado el experimento, reviso mis notas: tal vez la primera hora me parezca totalmente aleatoria, y la segunda…, pero, para mi sorpresa encuentro algunos registros que me extrañan, del tipo:

• aa:aa:aa
• ab:ab:ab
• ab:cc:ba
• aa:ab:bb
• ab:cd:ef, donde a+1=b; b+1=c; c+1=d; d+1=e y e+1=f
• y otros así de raros…

Por más extraño que pueda parecer, a veces hasta los días y los meses son cómplices de tan extrañas alineaciones y no falta que un 11 de noviembre (11) a las 11 horas y 11 minutos, miras el reloj, y te das cuenta que no solamente el 11 esta en todas partes, pero más bien el 1 (¡!), me queda el consuelo de que no estamos en el 2011 y el año 1111 ya paso… Si es que en realidad paso…

Y lo peor de todo es que todas esas curiosas coincidencias, no solo son frecuentes, si no también: “recurrentes”.

A estas alturas el lector debe pensar que: 1) pueden ser combinaciones casuales, es decir, aunque la probabilidad sea muy pequeña, existe… 2) ¿que importancia tiene eso?

Responder a la primera idea, no tiene mucho sentido, de pronto la misma, archi-conocida y recontra-probada “Ley de Murphy” lo explica todo; pero la segunda idea me lleva a proponer una hipótesis: Las horas no marchan inexorables ni deambulan trágicas. Las horas danzan musicales en un ritmo que influye sobre nuestras actividades y actitudes, sobre nuestra manera de ver y entender el mundo, en fin, sobre nuestras vidas.

Probablemente muchos recuerdan la melodía de La Gioconda, (de A. Ponchielli), ese fragmento que fuera estelarizado por hipopótamos y elefantes en una producción de Walt Disney. Creo que tiene algo que ver con eso, ustedes lo decidirán. Comoquiera que sea, el nombre del fragmento, me enseña que ya otros habían visto La Danza de las Horas…

Creo que la percepción de paso del tiempo y en este caso, de su ritmo, tiene mucho de subjetivo también y la única apuesta que me atrevo a hacer o la única sospecha que tengo al respecto es que en esa danza, las horas quieren algo decir. Descifrar el mensaje no ha de ser tarea sencilla – seguramente.

Hasta aquí, mi absurdas especulaciones y los resultados empíricos (después de observar una secuencia del tipo 8:08, 9:09; 10:10… y ahora noto que el reloj marca las 23:23, todo ello tan solamente me permite concluir que “cada vez se hace más tarde”. Lo más extraño no es que los intervalos sean de 61 minutos, sino que temo que la siguiente hora sea 24:24 (¡!).

Hasta entonces (¿la hora final?) trataré de seguir la pista y descubrir el mensaje-ritmo-cadencia de las horas por venir…

martes, diciembre 11, 2007

Noticia de un nacimiento

Queridos todos…

Les escribo después de algún tiempo para contarles y compartir con ustedes algo de la alegría que he sentido en estos días... y es que el chilpayate que esperábamos llegó! Así es, nuestro pequeño bebe nació el día sábado 8 de diciembre a media mañana, entre soleado y nublado, seguramente pensó que ya era hora y le ganó a la lluvia.

Tan vulnerable que se ve… con todo y sus 4000 y pico de gramos… toma leche con la desesperación de alguien perdido en el desierto cuando encuentra un oasis y a veces bosteza con sueño y hambre con una naturalidad tal que sospecho ya lo hacía en la morada que acaba de dejar.

Como seguramente sospecharán, ya estoy imaginando lo diferente que será jugar esta vez con soldados, al fútbol y ese tipo de cosas. Pero así estoy… regalando cigarros a quienes ya fuman, y tentando a los que no.

Por varias razones de (des)organización todavía no he sacado ninguna fotografía o imagen digital del nuevo habitante cochabambino-boliviano-mexicano-latinoamericano-… pero espero poder pronto corregir eso. Entre las muchas cosas que me vienen a la cabeza, además de tratar de recordar ciertos procedimientos especiales como el complejísimo cambio de pañal, se me ocurre pensar también en la progresiva disminución de horas de sueño que se me viene. También vuelvo a pensar en el crecimiento poblacional y las ideas o prejuicios acerca del tamaño óptimo de la familia y esas largas discusiones con los demógrafos, en ese mismo sentido pienso en el índice de masculinidad y la propensión al equilibrio. Finalmente sigo pensando en las generaciones, el curso de la vida y el desarrollo de los acontecimientos, en especial, de aquello por-venir.

Un gran saludo a todos ustedes, recordados amigos, camaradas y desconocidos y anónimos lectores. ¡Hasta pronto!

Jorge Miguel

jueves, diciembre 06, 2007

Un relato en tres tiempos y cachito de algunas cosas que siempre pasan en los viajes…

De viaje otra vez…. Además de los kilos en exceso que traje conmigo… me sigo acordando de otros excesos, defectos, incongruencias e improvisaciones que todavía no logro entender.

Se va la primera…

Una línea aérea local, un rincón perdido en el norte, dos maletas de peso rebosante, un pasajero confiado en la confirmación verbal de algún empleado acerca de la factibilidad del transporte… pero no, no fue así. Primera alternativa: trasladar el exceso al equipaje de mano, una modesta y tímida maletita que – por cierto – está atestada de libros y otros enseres personales. No nos sentimos capaces de desafiar las leyes de la física. Entonces, toca pagar la multa. Existe otra solución más barata, enviar una maleta por el servicio de paquetería de la misma empresa, en teoría, saldría en el mismo avión y llegaría a destino al mismo tiempo. Pero NO, uno no puede enviarse nada a sí mismo, porque el remitente = destinatario, tiene un viaje al exterior en ciernes. Toca pedir a un desconocido, vagabundo peatón que pasa por ahí… que me envíe la maleta, por suerte allí esta una amiga, gracias por el socorro.

Se va la segunda…

En la gran ciudad, en el gran aeropuerto, la gran aerolínea que vuela al gran extranjero se muestra grandemente hospitalaria y profesional a la vez. No hay filas, dejo las maletas para hacer el ultra-famosísimo “Check-in”. Pero se me advierte que en la escala técnica (programada en una de las más grandes capitales Latinoamericanas: Miami) deberé recoger las maletas y volverlas a documentar… tenaz!, pregunto entonces ¿por qué? ----------------- [silencio]. Por supuesto, tocó pagar la consabida multa, esta vez, en la moneda latinoamericana: US$
Tal vez ya sospechan el final de la historia: llegué a destino, a toda prisa, recogí y llevé por uno y otro lado las maletas y apenas tuve tiempo, de pasar por la rigurosa y grave inspección migratoria, para abordar el avión. ¡Vaya carrera!

La tercera, ¿es la vencida?

Ya en el avión, tan repleto como el metro en el DF en hora pico, todo parece seguir su curso. De pronto el dolor de cabeza, imprevisto como siempre grita ¡al abordaje!... El ritmo, in crescendo y luego, un grito de desesperación a la azafata: ¿tiene una aspirina? Pero No, no hay….y me pregunto ¿por qué no me traje alguna? Cierto, después del 11 de septiembre aquel, todo se ha hecho difícil, uno debe tener la receta médica para cualquier medicamento. Hago el esfuerzo de imaginarme pidiendo a algún médico la receta para la aspirina y cuando lo consigo, imagino al agente de seguridad pidiéndome la copia legalizada del diploma académico del galeno que firma la receta, y si no es un título de Hartad o algo parecido, tendré que presentar la copia legalizada (y oficialmente traducida, si fuera el caso) del certificado de trabajo del susodicho, así como pruebas certificadas de que ha sido Bayer y no otra la empresa que fabricó la medicina, y que ésta no ha sido alterada por ningún medio ni mecánico ni… termino por querer maldecir a alguien… pero toca soportar el dolor de cabeza. Buen momento para practicar la meditación…

Epílogo

Llegué a casa, o lo que será mi residencia por algún tiempo. Es bueno volver a ver a quienes más quieres en el mundo, abrazar a los tuyos… Solamente una nube gris persiste en las inmediaciones: cuando tenga que volver a hacer maletas y emprender viaje de nuevo. ¿Qué otras incongruencias bizarras me esperan?

sábado, octubre 06, 2007

Indice de Masculinidad

Salvo algún factor exógeno, las poblaciones (humanas) suelen mostrar un cierto equilibrio en el sexo de los individuos, es decir, existen aproximadamente tantas mujeres como varones. Entre los factores exógenos es posible mencionar procesos migratorios que por su selectividad pueden definir una mayor o menos concentración de individuos de algún sexo. Se ha observado empero cierta selectividad "natural" en la mortalidad (y no me refiero precisamente al terrible caso del infanticidio femenino en China). Varios estudios han mostrado que los nacimientos de varones son ligeramente más numerosos que de mujeres, incluso, otros estudios más especializados parecen mostrar cierta debilidad natural en los embriones varones lo que que elevaría a su vez, los niveles de mortalidad de éstos respecto de los embriones mujeres.

Probablemente la ciencia en este momento esta ya muy avanzada como para explicar y actuar sobre los procesos bioquímicos que determinan el sexo de los embriones con una gran precisión y eficacia, pero la mayoría de las personas muy poco conoce al respecto, y me incluyo en esa mayoría.

Todavía persisten diversos estereotipos acerca de lo bueno o malo, lo ventajoso o no que puede ser un hijo respecto de una hija; y consecuentemente, no faltan prescripciones, consejos, deseos, augurios, premoniciones y apuestas de las más simples respecto de algún vientre más o menos oblongo, con un radio de curvatura x, o bien con pliegues imperceptibles en quién sabe dónde...

Después de pensar en todas las constataciones estadísticas acerca de los índices de masculinidad, mortalidad, etc.; después de conjurar los prejuicios sociales y su carga emotiva, termino menos seguro de lo que puedo esperar y más bien, con la única esperanza de que todo "salga bien".

Después de todo, la espera de un nuevo ser no está libre de riesgos que si bien podrían minimizarse, nunca desaparecen del todo. Por fin, puedo entonces confirmar que el embarazo va por buen camino.

Por supuesto, aunque no sirve de mucho, me toca revelar mis preferencias. Muchos reconocerán a Bayes y su teorema en lo que pienso, y es que dado que nuestro primer bebé es una linda niña..., esperaría encontrar una situación de equilibrio cuando nuestro segundo bebé sea varón. Y así, el índice de masculinidad sería igual al índice de feminidad igual a 1, o bien, 100%, para esta pequeña población de hijos y para esta pequeña familia.

Por cierto, todo esto, mientras dure el equilibrio...

jueves, agosto 30, 2007

Cuando volar no es un placer...

Queridos amigos...

De nuevo estoy de vuelta... esta vez en Zacatecas.

Así es, el tiempo ha pasado demasiado rápidamente. Estando en la "llajta", apenas tuve tiempo para ver y charlar un ratito con algunos amigos, hermanos... no pude degustar los manjares de los que hace gala Cochabamba, pero bueno, me queda la esperanza de poder pronto volver.

Les escribo esta corta noticia para contarles lo apurado y azaroso de mi retorno... Pasa que por conseguir a toda costa y rapidamente un pasaje redondo, no me fijé bien en el detalle del retorno... ni modo, la historia es más o menos como sigue:

.......


(VIERNES 24) Llegó la hora de partir, me despido,… de nuevo, casi no hay tristeza, sólo la cordialidad, como si no pudiera sentir nada, como si estuviera lleno de anestesia, me adentro en el ritual de la seguridad aeroportuaria, llevando apenas fugaces imágenes de mi papá, mi mamá y mi hermano… En la sala de pre-abordaje espero poco… subo al avión, como sospecharán el viaje a La Paz es corto… allí, llegado, espero mi equipaje, con suerte, llegó… salgo a la sala general… no hay mucha gente, pero allí están algunos que también pasarán la noche allí… no hay café, no tomo nada… todo cerrado ya… me acuesto, (SABADO 25)entre las 12:30 y las 4:00 estoy durmiendo y despertando continuamente, luego, comienza a llegar la gente y no puedo dormir, pero los mostradores de LAN estarán abiertos hasta las 7am, sigo deambulando, cansado y somnoliento…

Comienzo a hacer fila… finalmente comienzan a atender… hay problemas, mucha gente, no hay sitios, en fin, el operador quiere cambiarme a TACA, me pide esperar… pero esa línea también tiene problemas, finalmente me dan el pase a bordo para LAN, paso a pre-embarque, por suerte, sin ningún equipaje, al final metí la pequeña en la grande…

Partimos, pido ventana, me dan un buen sitio… duermo, un poco… llegamos a Lima a eso de las 9:30, hora local, la ciudad está nublada, otra vez el puesto de seguridad, como hay tanta gente, todos están nerviosos y apurados, yo no… tengo todo el día, lo que me hace tener roces con algunos… doy vueltas por las tiendas y a eso de las once ya, me encuentro un cochabambino (Ricardo!)… tenia el mismo vuelo que yo, nada mas que a él le prometieron hotel pues le habían cambiado la hora sin previo aviso, pero no se anima a exigir… vamos, les explico, y como buen cantinflas que soy, surge una confusión y terminan sacándonos a los dos, pasamos por migración, y luego otro empleado, que se porta mas estricto, al final, igual lo convencemos… y nos dan un taxi, nos llevan al hotel Sheraton!!!, 5 estrellas, vaya cosa! Nos dan comida gratis, muy buena por cierto… una habitación doble… pero decidimos dejarla y salir a conocer la ciudad, pequeño mapa, y en busca del centro… cambiamos dinero, 10 dolores, el tiempo se pone peor, mas frío, viento, no estoy muy abrigado y bueno, tomamos un mate de coca, lamento no haber llevado la cámara fotográfica. Apenas compro una postal, luego vamos la zona rica-fresa-jailona, en un bus del hotel, conocimos a un indonesio-holandes-canadiense (Jeffrey!), y con el recorremos los pasillos de un super centro comercial, tomamos un café, en la terraza que da al mar, como sospecharás, el viento es más fuerte y más frío allí, empeoro, mi garganta se cierra, estuvimos allí hasta las 8pm, luego de vuelta al hotel, jodido, cenamos, y decido luego ir a comprar antibióticos, pero la inyección es solamente con receta médica, ni modo… las de mil gramos, llega el taxi y de vuelta al aeropuerto.

(DOMINGO 26) Apenas, podemos llegar a tiempo, nos embarcamos en un avión grande de 7 asientos por fila, para peor, el aire acondicionado de la nave es general, frío y me duermo con la pinche mantita y nada mas… todo el mundo me imita y se pone a toser, los pañuelos se van mojando rápidamente, el viaje es largo, pero intento dormir, estoy sumamente cansado, al final nunca me dieron mi "teicito" de manzanilla…

Llego al DF temprano a eso de las 7am, me tomo un mate de manzanilla que cuesta 24$, un robo… pero lo necesitaba… salgo, recojo mi maleta, salgo y – de nuevo – toca deambular por todas partes, no puedo hacer el check in sino hasta las 4pm… ni modo… voy a wings, pero me derivan a una sucursal infame, me duermo sobre la mesa, así que toca consumir bien, después de eso, de nuevo a dormir, así que toca dar una buena propina…. Otra vez un mate, pero solo tienen te, lo tomo, pago y no vuelvo mas… para eso son como las 11:00 compro una revista de crucigramas, y me duermo sobre ella en el comedor común… encontré luego un bolichito más modesto donde el te de manzanilla cuesta 13$, me quedo alli un buen rato, luego voy a comer un torta hipocampo….

Otra vez en busca de mate… luego caminar, arrastrando mi maleta… cansado con sueño, jodido… pensando que ya no quería viajar...

Decido entrar a la librería Gandhi, dejo mi maleta dentro, trato de relajarme, voy viendo los libros y el tiempo pasa, al final, emoción!, compre algunos pinches libros por 750$ mas o menos… hasta eso ya es hora de hacer el check in… voy, dejo la maleta y mas ligero voy a la librería del fondo de cultura… emoción otra vez… toca pagar,… 800$!!!, en fin... por suerte, el tiempo pasó un tanto… vuelvo a subir al nivel del comedor general, pero sigo tan cansado que no doy mas…. De una vez, entro a pre-embarque, y allí otra vez un te…, otra vez dormitar, pero ahora los sillones son más cómodos…

Anuncian mi vuelo, y en el camino, me encuentro con Foladori… comenzamos a charlar, así el tiempo pasa más rápido, por supuesto mi garganta sigue jodida… subimos a un bus que nos lleva hasta el avión, en eso también nos reunimos con Veltmeyer….

El vuelo a Zacatecas en mexicana es más rápido que en aeromar… tampoco me dieron el café prometido… estoy molesto…. Pero bueno, llegamos, y con agrado y alivio, veo que mi maleta también llegó…. Ya pensaba yo tomar un taxi y pagar la dolorosa, más aún cuando comenzó a llover, pero Guillermo tenia su auto en el parking y nos llevó…

Por inercia subo las escaleras hasta el departamento. Allí todo sigue igual... o tal vez tan decaído como mi humanidad... el aire un poco concentrado, pero lo más claro es la ausencia... ya no están ellas, nada... nadie... la cuna vacía termina por convertirse en una mortal estocada, caigo rendido sobre la cama, también vacía..., estoy dispuesto a ser devorado por mi enfermedad... la melancolía.

.......


Como ven, en esas circunstancias volar no es un placer, pues si bien el cuerpo se traslada (inercialmente) por el espacio aéreo, la imaginación, las esperanzas y anhelos parecen haberse quedado atrás, o rebotan caóticos por los accidentes de la tierra, el mar y la mismísma atmósfera hasta caer desparramados por doquier. Así de cuarteado he llegado, despúes de algunos episodios no muy gratos... pero bueno, ahora niego a Murphy y sus leyes, al mismo tiempo lo ignoro y solamente pienso - quiero - que todo sea mejor...

Hasta pronto!

Mike