viernes, agosto 25, 2006

De viaje de nuevo.


Viaje de regreso…

A un mundo que en realidad no llegué ni a conocer ni a comprender tanto como me hubiese gustado. Es tal vez mi “segunda oportunidad”, la que nunca tenemos, el “hubiera”, que según Gerardo no existe.

Salí de Cochabamba un viernes en la noche, en vez de ir a un boliche y tomar unas chelas, o bien un café (con mayor probabilidad), con algún o algunos amigos, Fragmentos, quizás… celebrando la edición de la revista, nuestro paradigmático proyecto… pero no, en vez de eso, fui al aeropuerto y… allí, la triste despedida.

No hubieron lágrimas, ni siquiera una queja nada… tal vez un suspiro, un hondo suspiro, cuando ya no pude ver a mis seres más queridos: mi pequeña princesa y ella…

Viajar es un simulacro de morir…, uno se va y todo sigue igual.

Al llegar a La Paz, tremenda decepción: mi equipaje rezagado, hecho el reclamo, obtuve la promesa de que llegaría a tiempo, todo se veía tan “profesional”…. No dudé, o estaba demasiado ocupado en otras cosas, como para dudar. Del aeropuerto al hotel, una noche terrible, arreglar el equipaje de mano, no puede dormir sino algunos minutos, tal vez hasta 2 horas, luego temprano, volver al aeropuerto (ese día, habrían marchas cívicas y uno no debía arriesgar el arribo al aeropuerto). Desde allí en Taca hasta Lima, mi primera vez. Desde el aire, el Titicaca: impresionante… y luego, montañas, sierra, cerros… hasta que por fin, Lima, la ciudad de los Reyes, aunque solo estuve en el aeropuerto, algunas horas…

De viaje de nuevo, desde allí hasta ciudad de México, viaje largo, muy largo… al fin, llegué, sin mucho ánimo. Tome un taxi que se supone seguro pero se reconoce caro, terminé indicando al conductor la ruta a seguir… llegué al fin a casa de Marcelo, o “Marchelo”, como le digo yo. Estaba advertido de que él no estaría allí, no obstante, me abrieron la puerta, y descansé un poco, casi nada.

Al día siguiente, quedamos con Mario de ir a Coyoacán alborotado por los festejos bolivianos… encontré algunos amigos, más tarde, llegó mi ilustre anfitrión, fue bueno verlo, después de algún tiempo y a su familia, en la noche, visité a José y Sol, me alegró mucho verlos tan contentos en la dulce espera.... Volverán al sur, ojala vuelva a verlos algún día. El lunes visité algunos amigos, encontré a Gerardo, creo que no cambió ni un ápice, me invitó a comer, charlamos un buen…

No pude encontrar a Oswaldo, ni a Héctor, en fin, apenas a Nelson y rato después a Gaby y Juan Carlos, con ellos uno siempre la pasa bien, charlando amenamente y todo eso…

El martes en la tarde ya volvía al aeropuerto, problemas con el pasaje, nadie se hace responsable, estoy sobre la hora y cuando al fin todo se resuelve, debo correr para alcanzar el bus que debe alcanzar el avión de hélices… aeromar, un viaje corto y finalmente, llegué a Zacatecas… Allí, como era de esperar, no estaba mi equipaje, y nadie sabía de él… ni en México ni en Bolivia

EL taxi caro, y los hoteles también, la calidad del hospedaje mala, pero toca acostumbrarse… Unas vueltas por el centro, conocí la Unidad en la Universidad, y allí al Coordinador del programa… Contacté y Conocí a Ángel (Oaxaca), Verónica (Chile) y más tarde a Iránzu (España-Guatemala), buscamos casa, sin mucho éxito, por mi parte, encontré un departamento bonito pero vacío, y no tan caro, el dueño me prometió pensar la posibilidad de amoblarlo.

Entretanto, comencé el programa: muy interesante, conocí a los compañeros, todos con una historia personal-académica muy interesante.

Entre hacer las tareas y resolver algunos asuntos cotidianos, estuve reclamando y al fin, gracias a la ayuda de Dafy y la “Lice”, llegó mi equipaje…

Después de negociar el elevado precio que pretendía el casero, logré un rebaja que no deja de ser importante, y aún cuando el precio todavía parece excesivo, ahora estoy viviendo en un departamento bastante funcional y – creo que lo mejor de todo – solo y cerca de la “Uni” como le dice Jörg (mi tocayo) a la Universidad, es decir el programa en el que estamos…

Y de ese modo, vine a dar a este lugar. Llegar, como nacer, un fenómeno existencial… al principio uno no sabe muchas cosas, casi nada, poco a poco, se va aprendiendo más sobre la vida y su sentido, sobre las circunstancias, sobre uno mismo…

En eso estoy, tratando de no perderme y de seguir en la difusa senda que entre sueños solemos dibujar, entrever, adivinar o fantasear…


Hasta pronto!

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